El cabello tiene en su composición una serie de aceites naturales cuya principal misión es la de proteger la estructura capilar de las agresiones externas y asegurar la hidratación. Sin embargo, y al igual que ocurre con otras sustancias naturales como la queratina, estos aceites van desapareciendo con el paso del tiempo debido a varios factores. Uno de ellos es el abuso de determinados tratamientos (tintes, permanentes, desrizados) y de algunas técnicas (planchas, secador). También se ha relacionado la pérdida de estas sustancias con la acción del agua duraque hay en algunas zonas geográficas, aunque no hay evidencias contundentes al respecto. 

Por suerte, reponer estas sustancias y devolver al cabello la vitalidad perdida es fácil, gracias a las formulaciones cosméticas elaboradas con aceites naturales que nutren en profundidad la fibra capilar actuando como una auténtica cura intensiva. Cada vez son más las casas cosméticas que incorporan los aceites específicos para el cabello en sus líneas de cuidado y hoy por hoy se puede decir que se han convertido en el tratamiento estrella. La principal razón de su éxito es que se trata de productos multifunción: reparan la cutícula; aportan un plus de hidratación en las zonas más dañadas del cabello; bloquean el encrespamiento; nutren y reestructuran la fibra capilar; devuelven el brillo a los cabellos más castigados; mejoran el estado de las melenas débiles y desvitalizadas; proporcionan una excelente fotoprotección si se aplican antes, durante y después de la exposición al sol…

Si bien los aceites han formado parte de las recetas cosméticas tradicionales (una costumbre muy extendida era la de aplicar aceite de ricino para evitar la caída del pelo, mejorar su aspecto y prevenir la alopecia femenina), los aceites capilares actualesaportan todos los beneficios sin renunciar a sus propiedades cosméticas. Así, por ejemplo, muchos de ellos están formulados como “aceites secos”, de forma que proporciona todos los nutrientes pero sin el efecto graso que tradicionalmente dejan estos productos. El principal aceite natural utilizado en estos productos es el aceite de Argán, cuyas propiedades rehidratantes y reestructurantes se conocen desde tiempos inmemoriales. También se emplean el aceite de lino, el aceite de Monoi y aceites obtenidos de frutas como el de uva o el de hibisco.

Se pueden aplicar sobre el cabello mojado o seco. En el primer caso, hay que eliminar primero el exceso de agua y después aplicar el aceite en la palma de una mano, frotar ambas manos y repartirlo uniformemente por todo el cabello. De esta forma, si se usa después el secador, el aceite actúa como barrera frente al calor. Aplicado sobre el pelo seco, añade un efecto sedoso en medios y puntas (hay que evitar utilizarlo en la raíz). Otra opción es aplicarlo en abundancia sobre el cabello seco antes de acostarse y dejarlo actuar toda la noche.

 

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