Uno de los consejos para el pelo que más se escuchan es el de “hazte un alisado con queratina”. Y es que en efecto, este novedoso tratamiento ha venido a revolucionar el universo del cuidado capilar. ¿La razón? Aúna en una única técnica un amplio repertorio de beneficios: una reparación total del estado del cabello, un control del rizo (distinto al que se consigue con otras técnicas como el desrizado), un mayor brillo y manejabilidad y, en general, un cabello con mejor aspecto.

Básicamente, el tratamiento de queratina consiste en la aplicación de una sustancia, la queratina o keratina, presente de forma natural en el cabello y que poco a poco se va perdiendo como consecuencia del desgaste al que distintos factores mecánicos (cepillados agresivos, abuso del secador de pelo) o ambientales (exceso de sol, humedad) someten al cabello.

La técnica del alisado con queratina ha proliferado por las peluquerías y centros de cuidado capilar de todo el país, pero se puede decir que no todos los tipos de tratamiento de queratina son igual de seguros. Hace un tiempo surgió la controversia respecto a uno de los componentes incluidos en algún tipo de tratamiento de queratina, el formaldehído, el cual, utilizado en cantidades muy grandes, provoca alergias y sensibilidad cutánea; además, hay indicios de que podría ser potencialmente cancerígeno.

De ahí la importancia de ponerse en manos de los mejores profesionales a la hora de someterse a un tratamiento de queratina, uno de los consejos para el pelo que siempre deben seguirse a rajatabla.  Los tipos de tratamiento de queratina más seguros son aquellos que contienen ingredientes que cuentan con todas las garantías, como el que se aplica en Svenson. Este tratamiento de queratina se basa en el empleo de queratina pura y está enriquecido con células madre vegetales activas. Es importante saber que la finalidad de este tratamiento no es alisar el cabello, repararlo y quitar fuerza al rizo.

En los distintos tipos de alisado con queratina siempre se emplea un procedimiento similar: primero se lava y se seca el cabello y, después, se aplica el tratamiento de queratina, que penetra de forma profunda en la cutícula con la ayuda del calor que desprenden las placas de alisado que se van pasando mechón por mechón. Es precisamente ese paso el que hace que el proceso se prolongue en el tiempo (dura aproximadamente unas 3-4 horas). Después, la queratina tiene que actuar durante unas 72 horas, pasadas las cuales hay que volver a la peluquería para que sea el experto quien elimine todo resto de producto y peine el cabello. Los efectos se mantienen durante 3-5 meses, dependiendo del tipo de cabello y la longitud.

En cuanto al tratamiento de queratina de Svenson, hay que señalar que está recomendado para todo tipo de cabello pero especialmente para aquellos que son “víctima” del encrespamiento, los que están muy debilitados y en los casos de cabello fino y frágil.

Se trata, por tanto, de una solución “apta para todos los públicos”. Tan sólo hay que tener la precaución de asegurarse de que el tratamiento de queratina se realiza en un centro que reúne todas las garantías. Así mismo, el alisado con queratina no está aconsejado durante el embarazo ni en aquellas personas que presenten problemas de piel

 

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