La mayoría de las mujeres están preparadas para los cambios que van a experimentar sus organismos a partir de cierta edad; conocen, por ejemplo, qué son los estrógenos y por qué se producen síntomas como los sofocos o el insomnio, pero, ¿qué ocurre con el pelo en la menopausia? Muchas féminas desconocen que ese carrusel hormonal que se inicia antes del climaterio también repercute –y mucho- en su cabello, siendo en ocasiones un factor desencadenante de la alopecia femenina.

Es a partir de los 40 años cuando buena parte de la población femenina empieza a notar que su cabello luce más fino y desvitalizado y tiene menos volumen de lo habitual. Son los primeros efectos del vaivén hormonal característico del climaterio: mientras los niveles de las hormonas típicamente femeninas (estrógenos) caen en picado, los de los andrógenos (hormonas masculinas) permanecen estables. Esta relación entre cambios hormonales y pelo hace que los folículos capilares del cuero cabelludo se miniaturicen y que el ciclo del cabello sea más corto, lo que lleva muchas veces a perder pelo por culpa de la menopausia.

Frente al “terremoto” hormonal poco se puede hacer, pero en cambio sí se pueden poner en marcha estrategias efectivas para mejorar el aspecto del cabello en esta etapa. Así, por ejemplo, no hay que olvidar que además de las razones orgánicas que inciden sobre el estado del cabello, a esta edad muchas melenas llevan “a sus espaldas” años de técnicas agresivas (las planchas alisadoras y los rizadores son especialmente dañinos en este sentido) y de cuidados inadecuados, por lo que son pocos los cabellos “cuarentones” que lucen una cutícula en buen estado, lo que favorece que estén más secos y quebradizos y se caigan más fácilmente. Por suerte, este daño es reversible, pero hay que empezar a evitar todas las técnicas y estilos que puedan agredir aún más al cabello, especialmente aquellas que incorporan un exceso de calor (planchas, secadores).

También hay que incorporar a los cuidados habituales productos como el acondicionador y la mascarilla capilar específicamente formulados para cabellos finos y desvitalizados. Asimismo, y debido a la aparición de las canas, muchas mujeres no solo empiezan a teñirse sino que aprovechan la coyuntura para cambiar el color de su pelo (generalmente a rubio), pero es muy importante evitar los productos y técnicas que dañen el cabello, como las decoloraciones, y utilizar siempre tintes que contengan una cantidad de amoniaco baja (tan solo la suficiente para cubrir las canas).

Vigilar la alimentación (el déficit de hierro está detrás de la mayoría de los casos de anemia en la menopausia, que es a su vez una de las causas de la caída del cabello); evitar el estrés y recurrir a tratamientos profesionales como el Mx Active, que se aplica en los centros Svenson, son buenas soluciones para mantener a raya los efectos de la menopausia sobre el cabello.

 

 

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