El antiestético problema del pelo con caspa afecta de forma habitual a más del 50% de la población en el mundo y a un 70% en algún momento puntual de su vida. Si bien en la mayoría de los casos no se trata de una situación grave, sí es cierto que resulta sumamente antiestética. Además, este problema suele ir asociado a la presencia de grasa en el cuero cabelludo, y ambos factores a su vez se han relacionado con una potencial caída del cabello.

Muchas personas se preguntan “¿por qué tengo caspa?”, agobiadas a menudo por lo que consideran un síntoma de falta de cuidados e higiene. No es cierto: además de la presencia de exceso de grasa (seborrea), en la aparición de la caspa intervienen otros factores como la colonización en el cuero cabelludo de un hongo, Malassezia, y una susceptibilidad genética a la inflamación como respuesta de la piel ante la acción de este hongo.

Malassezia vive en la piel y se alimenta de lípidos externos, como el sebo que secretamos de forma natural y otras sustancias grasas en el cuero cabelludo, el cual se convierte así en un excelente campo de acción para la proliferación de este hongo. Cuando éste se reproduce y crece, favorecido también por la susceptibilidad individual, se desencadenan los síntomas visibles de la caspa, incluyendo la descamación (los característicos “copos blancos”), el picor y el enrojecimiento.

Sin embargo, y pese a toda esa manifestación de síntomas, las numerosas investigaciones realizadas al respecto apuntan a que no existe una relación directa entre perder pelo y padecer caspa. Sí que están relacionados, en cambio, la seborrea y la mayor tendencia a perder pelo, ya que la producción excesiva de grasa impide que el cabello se desarrolle correctamente, favoreciendo la caída.

La solución a ambos problemas, la caspa y la seborrea, es la misma y pasa por elegir un buen champú (productos anti-caspa de Svenson), utilizándolo correctamente y con la frecuencia adecuada.  Para el pelo con caspa existe actualmente en el mercado un amplísimo abanico de productos destinados a solucionar este problema y adaptados tanto al tipo de caspa (leve, moderada o severa) como a las peculiaridades del cuero cabelludo (con picor, sensible, seco…). El ingrediente estrella de este tipo de productos es el piritionato de zinc, que posee sustancias activas antifúngicas.

En cuanto a los cuidados del cabello graso, la premisa es mantenerlo siempre limpio (está científicamente demostrado que la creencia de que lavar en exceso este tipo de cabellos puede ser perjudicial para el cuero cabelludo es errónea). A la hora de elegir el champú, es muy importante optar por un producto que sea específico para este tipo de cabello. Hay que aplicarlo suavemente, sin frotar el cuero cabelludo (sí que es cierto que cuanto más se frota, más grasa se produce, lo que a su vez puede favorecer la caída del cabello) y dejar que el resto del cabello se lave sólo con la espuma que cae del lavado.

En definitiva, atajar de forma correcta y con los productos específicos problemas capilares tan frecuentes como la caspa y la grasa es así mismo la mejor estrategia para “blindar” al cabello del riesgo de debilitarse y, finalmente, caerse. 

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