Es
un gesto que se realiza a diario de forma prácticamente instintiva. Sin
embargo, no todo el mundo sabe cómo cepillar el cabello adecuadamente,
lo que tiene consecuencias muy visibles: enredones, encrespamientos, falta de
volumen y, sobre todo, lucir un pelo
sin brillo

Lo primero que hay que tener en cuenta es que para cepillarse el pelo de
la manera correcta hay que utilizar el peine o cepillo adecuado.  Y es precisamente en este punto
cuando se comete el primer error, ya que ambos utensilios tienen usos y
finalidades distintas.  

Por
regla general, el peine se utiliza para el cabello mojado y el cepillo para el
pelo seco (excepto cuando se trata de cabellos rizados). Así, por ejemplo, para
desenredar un cabello recién lavado, se debe emplear un peine con dientes
curvos y espaciados, ya que además de evitar que el pelo se enrede y rompa, el
espacio existente entre los dientes crea canales que genera rizos individuales
y definidos. Este tipo de peines evitan además los tirones innecesarios que
pueden favorecer la caída en cabellos especialmente sensibilizados
. En
cuanto a la técnica, hay que desenredar suavemente, desde las puntas hacia
arriba, evitando en todo momento los tirones.

En
cuanto a los materiales, los peines de madera son ideales para peinar los
cabellos finos y cargados de electricidad. Los de carey van bien con todo tipo
de cabello, mientras que para peinar el pelo rizado lo ideal son los modelos
con las puntas separadas y largas, de madera, plástico o carey.

Hay
muchos tipos de cepillos entre los que elegir
. Los planos,
generalmente de forma ovalada o rectangular, son los más indicados para alisar
y desenredar el cabello cuando está seco. Las cerdas naturales son menos
agresivas, pero cuando el pelo está muy encrespado puede ser necesario recurrir
a la “dureza” de las cerdas sintéticas (de nylon) suaves. De todas formas, para
el cepillado habitual, la mejor opción son los cepillos de cerdas de jabalí
que, además, son aptos para cualquier tipo de cabello. Los llamados cepillos
antiestáticos
son aquellos cuyas púas terminan en forma redondeada, lo que
permite eliminar la electricidad estática y facilita mucho tanto el cepillado
como el acabado.  Los cepillos
redondos, con púas en todo el diámetro, son los que se utilizan, en combinación
con el secador, para el brushing. Su tamaño es directamente proporcional a la
longitud del cabello a peinar.

Además
del tipo de peine o cepillo elegido, es importante seguir unas pautas para
sacar todo el partido a este gesto. Por ejemplo, siempre es conveniente cepillarse
el pelo
de forma suave antes de lavarlo, para que este
quede suelto y eliminar cualquier resto de producto de fijación. Y también es
importante limpiar con frecuencia peines y cepillos (con jabón y agua caliente)
para que estén siempre en perfectas condiciones.

 

Compartir →