Todo el mundo habla de él y si hubiera que decir cuál es el producto cosmético de moda, la mayoría coincidiría: el champú de caballo. El boca a boca ha hecho mucho en este sentido y fue la causa de que cuando las propiedades del champú de caballo comenzaron a popularizarse este producto se agotara en las tiendas específicas en cuidado animal.

Poco tiempo tardaron algunas empresas cosméticas en comercializar su versión “para cabello humano” y actualmente se pueden encontrar varias líneas de este producto que no sólo incluyen el champú sino también mascarillas y suavizantes. A este boom de popularidad contribuyeron también las numerosas informaciones aparecidas en distintos medios y que relacionaban el champú de caballo y las envidiables melenas de famosas como Jennifer Aniston o Sarah Jessica Parker.

Pero, ¿cuál es el secreto de este producto supuestamente “mágico”?, ¿qué propiedades del champú de caballo lo harían distinto a cualquier otro producto de cuidado capilar ya existente?. El “marketing” que rodea a este fenómeno alude fundamentalmente a las propiedades de uno de sus ingredientes, la biotina, a la que se le atribuyen beneficios a nivel capilar como el aumento espectacular de brillo y volumen o una gran eficacia en la prevención de la caída del cabello. Es cierto que este ingrediente, en combinación con el zinc, forma parte de la formulación de la mayoría de los tratamientos que se suelen recomendar en aquellos casos en los que el cabello comienza a caerse más de la cuenta, pero siempre consumidos por vía oral.

El “quid” de la cuestión es hasta qué punto la biotina contenida en champús y otros productos de uso tópico tiene el mismo efecto, sobre todo en lo que se refiere a la prevención de la alopecia. El presidente de la Academia Española de Dermatología, el doctor José Carlos Moreno, ha señalado al respecto que “la biotina es una vitamina del grupo B, que puede tener eficacia en algunos tipos de alopecia, pero ingerida, es decir, que no se absorbe de forma tópica (aplicada sobre el cabello en este caso). Todo este revuelo referente al champú destinado al uso animal carece de rigor científico”.

En la misma línea, el doctor Juan Carlos Vázquez, coordinador médico de Svenson, advierte que utilizar este champú adquirido directamente en tiendas de animales puede dar lugar a efectos indeseados como la irritación del cuero cabelludo o un exceso de caspa o seborrea.

 

Por tanto, cautela, ideas claras y, sobre todo,  consultar siempre al especialista, dermatólogo o tricólogo, antes de probar “alegremente” cualquiera de las “sustancias milagro” que periódicamente aparecen en el mercado y comercializados bajo estrategias de marketing basadas en asegurar que son utilizados por famosas como Sarah Jessica Parker o Jennifer Aniston, como ocurre en el caso del champú de caballo.

 

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