La moda es diversa y extraña… especialmente a lo que refiere belleza personal. Los tabúes se han eliminado y la libertad de elección se ha potenciado en los últimos años. Ya no nos sorprende ver por la calle a una señora con pelo azul y mechas violetas o una melena al estilo afro. Como bien dice el dicho “para gustos, colores”, y así parece especialmente en lo que a tintes de coloración refiere.

El uso de productos de coloración no es algo nuevo, ya que los egipcios utilizaban henna y componentes metálicos para cambiar el color de su cabello. Parece ser que el deseo de alterar la coloración natural del pelo es algo milenario, y por ello en el siglo XIX se comenzaron a crear sustancias químicas para la coloración capilar. Después, a principios del siglo XX, se desarrollaron productos específicos para contrarrestar la presencia de canas y poder elegir el color de pelo deseado.

A modo de dato curioso, fue en el año 1907 cuando el químico francés Eugène Schueller, fundador de L’Oréal, desarrolló los primeros tintes capilares de síntesis. De allí en adelante diversas industrias de belleza capilar se lanzaron a mejorar los productos y concentraron sus esfuerzos para tratar de dar respuesta y solución a problemáticas como:

– Proteger el cuero cabelludo y evitar el daño del cabello
– Además de ofrecer color, aportar al cabello brillo y nutrición (serum, etc.)

Como ya hemos comentado en otros artículos de Belleza Svenson, los tintes suponen un factor abrasivo a nuestro pelo ya que la composición de los tintes como el amoníaco para la decoloración) ataca la integridad del cabello.

Cuida tu cabello y nútrelo cada vez que lo expongas a tratamientos de belleza capilar como tintes, planchas, permanentes o alisados, entre otros.

 

Etiquetado con →  
Compartir →