Aunque parezca algo sencillo, es importante cuidar nuestro cabello cuando lo lavamos ya que este proceso influye en su resistencia y aspecto. 

Podríamos decir que es recomendable lavarse el pelo tres veces por semana, pero debemos tener en cuenta que no existe una frecuencia de lavado perfecta y que ésta depende tanto de nuestro tipo de pelo (si es más o menos graso, más o menos fuerte, etc.), como de nuestro estilo de vida (el ambiente provocará que se nos ensucie más o menos).


Debemos utilizar agua tibia y no aplicar el champú directamente sobre el cuero cabelludo. Lo ideal es colocarlo sobre la palma de la mano y no abusar, sólo se necesita una cantidad correspondiente al tamaño de una moneda. Aplica el champú masajeando suavemente el cuero cabelludo con las yemas de los dedos. De este modo, estimulamos la circulación.

El champú no necesita un tiempo en reposo en el cabello después de la aplicación, por lo que una vez hayas terminado, retíralo con abundante agua y cerciorándote de que no dejas restos. Si utilizas suavizante o acondicionador, aplícalo sólo en las puntas.

Otro aspecto a tener en cuenta es el secado. Es recomendable escurrir el exceso del agua del cabello antes de secártelo, pero sin frotarlo excesivamente con la toalla. Y si disponemos de tiempo, siempre es preferible dejarlo secar al natural.

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