6961543648_cbaa9355c4_zUn pelo bonito es sinónimo de un pelo limpio, brillante, lleno de cuerpo y vida. Pese a los múltiples mitos e ideas erróneas que hay en torno al tema de la frecuencia con la que se debe lavar el cabello, lo que hay que tener muy claro es que cuanto más limpio estén el cuero cabelludo y el resto del pelo, más saludable lucirá. Lo importante en todo caso es elegir el champú más adecuado a la tipología capilar. Actualmente existen en el mercado gamas cosméticas adaptadas a todo tipo de pelo y problemas capilares: con caspa, exceso de grasa, fino, sin volumen, teñido, con tendencia a caerse, etc.

La diferencia entre una clase de champú y otra radica principalmente en el tipo de ingredientes que incorporan. Por ejemplo, los productos específicos para cabello dañado contienen sustancias reparadoras como el aloe vera, el pantenol o las proteínas de seda; los anticaída siempre incluyen en su formulación la vitamina B5, que estimula la irrigación del bulbo capilar; los específicos para cabellos teñidos o permanentados suelen llevar una alta dosis de aceites esenciales…

Para quienes deben (o prefieren) lavarse el cabello a diario (sobre todo aquellos que son muy finos, grasos o con tendencia a apelmazarse), el champú debe ser lo más suave posible, de pH neutro o específico para lavado frecuente, aunque se puede alternar con el champú de tratamiento que se use habitualmente y también con alguno de los específicos de las líneas solares capilares, que incluyen ingredientes reparadores y activos anti-cloro y anti-sal.

Tan importante como elegir el champú adecuado es cómo lavarse el cabello, aplicándolo y eliminándolo de la forma correcta. La cantidad ideal es similar a una nuez, aplicada en la palma de la mano –no directamente sobre el cabello- y repartida por el cuerpo cabelludo con las yemas de los dedos, con suaves masajes circulares. En cuanto al aclarado, debe durar aproximadamente entre 3 y 5 minutos, dependiendo del tipo de cabello. Los porosos, por ejemplo, absorben más cantidad de producto, por lo que hay que prolongar el aclarado y lo mismo en las melenas largas. Para comprobar si  el enjuague se ha realizado correctamente, coger un mechón recién lavado entre los dedos, deslizándolos hacia la punta; si chirría, significa que el pelo está bien aclarado.

También es muy importante cómo cepillar el cabello. Hay que tener siempre en cuenta que no se puede emplear el mismo peine y cepillo ni la misma técnica para todos los cabellos y tampoco en todas las circunstancias. El pelo mojado es mucho más vulnerable, ya que la queratina (ingrediente fundamental de la cutícula) pierde resistencia. Por eso, para desenredarlo después del lavado lo mejor es utilizar peines de púas anchas y separadas. Para peinarlo en seco hay que utilizar cepillos (mejor de madera que metálicos) con forma redonda. El tamaño debe adaptarse al largo del cabello.

 

FOTO: Claire Brosman

 

Compartir →