La ausencia de brillo es uno de los problemas más generalizados, ya que en mayor o menor medida afecta a la mayoría de los cabellos. La pérdida de brillo tiene su origen en la cutícula, constituida por placas córneas en forma de escamas superpuestas. Si estas escamas están distribuidas de forma homogénea, el pelo luce brillante y apenas se enreda; pero cuando éstas se levantan (debido a la acción del secador, los tintes de pelo, el clima, los radicales libres, etc), no pueden reflejar la luz y, en consecuencia, el cabello luce sin brillo.

La estrategia para devolver a una melena el brillo perdido está formada por dos acciones clave: por un lado, minimizar los efectos de todos esos tratamientos y circunstancias que actúan como auténticos ladrones del brillo capilar y, en segundo lugar, aprender cómo cepillarse el pelo adecuadamente para no dañar la cutícula.

Respecto a lo primero, es fundamental emplear regularmente productos específicos (mascarillas y acondicionadores) que alisen y vuelvan a cohesionar las escamas de la cutícula. También es importante utilizar un champú suave, con ingredientes protectores del brillo (proteínas de seda, ceramidas) y aplicar siempre después de cada lavado un acondicionador hidratante. Lo mejor es utilizar para el lavado agua templada o, mejor aún, fría, ya que una temperatura demasiado alta puede deteriorar la superficie capilar, volviendo opaca su luminosidad natural.

El uso de la mascarilla 2-3 veces por semana también contribuye a la recuperación del brillo. Si se emplean tintes de pelo, hay que emplear productos específicamente formulados para cabello teñido, que aportan un plus de nutrición e ingredientes que preservan el brillo capilar. Entre los productos Svenson dirigidos a mujeres se pueden encontrar muchas soluciones que aseguran el brillo y el cuidado de este tipo de cabello.

En la medida de lo posible, es mejor evitar  los tratamientos agresivos como los alisados,  las permanentes y determinados tipos de tintes de pelo, como los que implican una decoloración.

En cuanto al cepillado del cabello, lo primero es elegir el cepillo y peine adecuados. Los más recomendables son aquellos elaborados a base de cerdas naturales, ya que éstas producen menos fricción y dañan menos la cutícula capilar. Como pauta para cepillarse el pelo de una forma más fácil y menos agresiva desde el punto de vista del brillo, lo más recomendable es llevar un corte acorde con el tipo de pelo que se tenga y, sobre todo, secarlo adecuadamente: para alisar la cutícula, hay que utilizar el secador de arriba hacia abajo, nunca al contrario, a una temperatura baja.

 

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