2766781201_32d37fb6c2_zEl
organismo femenino está sometido a continuas fluctuaciones de las hormonas:
desde las implicadas en el ciclo menstrual hasta aquellas que protagonizan
distintas etapas de la vida de la mujer: pubertad, embarazo, menopausia…. Y
este vaivén hormonal tiene su reflejo en el estado del cabello y, también, en
una mayor o menor predisposición a caerse. Esa
especie de “locura” protagonizada por las hormonas es la responsable de que en
determinados momentos el pelo pierda densidad y grosor y, también, de que
experimente una caída de aproximadamente más de 100 cabellos al día
, un
dato que no hay que pasar por alto -teniendo en cuenta que lo habitual es
perder entre 30 y 60 cabellos diarios- 
ya que puede ser el origen de un caso de
alopecia
femenina
.

La
relación entre hormonas y pelo va
cambiando según las circunstancias. En
la pubertad, por ejemplo, debido al característico e importante incremento de
hormonas tanto femeninas como masculinas, se produce un aumento de la secreción
de grasa que, si no es debidamente tratada, puede favorecer la caída del pelo
.
También en esta etapa es frecuente que se presenten déficits de hierro, una
circunstancia que está relacionada con la caída del cabello. En estos casos, se
recomienda el uso de champús específicos para el cabello graso y ricos en
proteínas, y vigilar la dieta para combatir cualquier posible déficit
nutricional. En caso de que la caída sea importante y continua, hay que
consultar al especialista.
 

El embarazo es otra etapa en la que
las hormonas hacen especialmente “de las suyas”. En la mayoría de las mujeres,
los nueve meses de gestación se traducen en un pelo saludable, suelto, lleno de
brillo y vitalidad.
El origen de esta “bonanza capilar” se
encuentra precisamente en ese importante carrusel hormonal implicado en el
embarazo y que, en este caso, hace que el cabello luzca su mejor cara. Pero
después
del parto
esta situación se revierte, y el descenso de algunas
de las hormonas cuyos niveles se han mantenido en todo lo alto durante la
gestación da lugar a una época en la que se puede producir una importante caída
del cabello. A ello hay que unir la anemia, frecuente en esta etapa, y la
fatiga y el cansancio que suelen acompañar a las primeras semanas del bebé en
casa. Los
productos y ampollas con ingredientes revitalizantes y
específicos anticaída son una buena elección en este momento.

El
pelo
en la menopausia
es fiel reflejo de la caída brusca que
se produce en este momento de los estrógenos, las hormonas que tienen una
implicación más directa en la salud femenina. También en esta etapa se hacen
más visibles los efectos del proceso de envejecimiento, responsable de que los
folículos pilosos dejen de funcionar adecuadamente, razón por la que aparecen
las
primeras
canas
.
Más que una caída, lo que produce este
descenso estrogénico es un empobrecimiento capilar. Los champús y líneas de
cuidados con ingredientes que densifiquen el cabello solucionan en gran medida
la desvitalización característica de esta etapa.

 

FOTO:
http://www.flickr.com/photos/jmcphers/2766781201/

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