Los posibles factores implicados en la caída del pelo en general –y en la alopecia femenina en particular- han dado pie desde siempre a un buen número de mitos o ideas erróneas, la mayoría de las cuales carecen de base científica. Así, por ejemplo, una de estas “pseudoteorías” sobre la caída capilar relaciona el uso de laca y la alopecia. Aunque en la actualidad su uso ha ido decayendo, debido a que hay más opciones para fijar el peinado, la laca ha sido durante muchísimo tiempo un producto indispensable en los arsenales cosméticos femeninos.

En sus primeras versiones, este producto de fijación estaba formulado con ingredientes que, literalmente, acartonaban los peinados, asegurando así su duración en el tiempo, por lo que su abuso, en caso de que no se eliminara bien, podría llegar a deteriorar el cabello y, en algunos casos, incluso favorecer la caída. Sin embargo, las formulaciones de las lacas han ido evolucionando y actualmente incorporan ingredientes mucho más ligeros y respetuosos con la fibra capilar.

Las lacas de última generación, además, ofrecen distintos niveles de fijación, desprenden un aroma mucho más agradable e incluso hay versiones que contienen protección térmica, evitando así que el cabello se dañe por el uso de secadores y planchas. Asimismo, las formulaciones actuales no producen el aspecto graso, que era uno de los efectos indeseables de las lacas de hace unos años (y que también, en cierta medida, justificaba la creencia de que este producto podía favorecer la caída).

De la misma manera, los otros productos de styling -espumas, geles, ceras, serums, sprays fijadores…- están formulados con ingredientes que protegen la fibra capilar y –algo muy importante- permiten eliminarlos del cabello con facilidad, así que tampoco tienen por qué tener ninguna relación con la alopecia.

Eso sí: todos estos cosméticos capilares deben utilizarse adecuadamente dentro de la rutina diaria de cuidado del cabello. En el caso de la laca, se debe aplicar uniformemente, a cierta distancia del cabello (unos 20-30 centímetros aproximadamente) y en una cantidad moderada (sobre todo en la raíz). En lo que se refiere a las espumas y gominas, la oferta actual permite elegir productos adaptados prácticamente a cualquier tipología capilar. Los serums, ceras y cremas de peinado deben aplicarse en muy poca cantidad y sólo en aquellas zonas en las que se quiere realzar el peinado ya que un exceso de producto puede engrasar el cabello. También hay que tener cuidado al aplicar el spray fijador, ya que cuando está en contacto con la cutícula se transforma en pequeñas gotas que proporcionan una fijación muy fuerte, por lo que un exceso puede producir un aspecto apelmazado.  

En todos los casos, se recomienda eliminar siempre los restos de producto, para lo que es fundamental lavar el cabello con frecuencia y saber cómo cepillar el pelo (con un peine o cepillo de buena calidad y adaptado a la tipología capilar).

 

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