De los esfuerzos (vía tinte) por camuflar los cabellos blancos al “granny hair”. La actitud respecto a las canas ha dado un giro de 180º y tanto las pasarelas (creadores como Jean Paul Gaultier son muy fans del “look plata”) como el aspecto que lucen muchas celebrities han dejado claro que llevar el cabello gris se está convirtiendo en una moda que cada vez cuenta con más seguidoras y que incluso ha dado lugar a un fenómeno en las redes, el de las “granny hair” o “pelo de abuelita”, cuyas “followers” se caracterizan por publicar fotos con sus melenas plateadas en Instagram bajo este hastag.

Se puede decir que esta tendencia, encuadrada dentro de la corriente del “envejecimiento inteligente” (smart aging), viene a dar el lugar que le corresponde al pelo con canas, una peculiaridad de la que muy pocos se libran ya que la pérdida de color es un proceso inherente al envejecimiento del organismo. En efecto, las canas están originadas por un descenso en la producción de melanina, la sustancia responsable del color del cabello, que se produce como consecuencia de la ralentización de muchas de las funciones del organismo y que es especialmente evidente en el pelo en la menopausia.

Esta es la razón por la que la tendencia ha sido desde siempre a teñir las canas, ya que se consideraban un signo inequívoco de envejecimiento. A ello hay que unir que la aparición de estos cabellos sin color ha estado también rodeada de falsos mitos y creencias (“si te arrancas una cana te salen siete”, “las canas no se caen”…). El fenómeno “granny” no solo ha venido a cambiar las cosas sino que ha convertido a las canas en las auténticas protagonistas del estilismo capilar.

La tendencia ha calado tan hondo que no sólo canosas “naturales” famosas como Judie Dench o Jamie Lee Curtis se han convertido en iconos de este look, sino que las “canas fabricadas” triunfan entre mujeres más jóvenes. Ello se consigue mediante un proceso de decoloración del tono natural hasta obtener un fondo claro y, después, aplicar un tinte gris (matizado con algún tono pastel, en las puntas, por ejemplo). Lady Gaga y Kelly Osborne son dos ejemplos de este pelo canoso “prefabricado”.

En el caso de las canas naturales, aunque olvidarse de la tiranía del tinte supone una liberación, hay que seguir una serie de pautas para que este cabello luzca sano y sacar todo el partido a este look. Así, un buen corte es clave, así como asegurar una adecuada hidratación (el pelo cano suele ser más seco que el pigmentado). Y, sobre todo, combatir al enemigo número uno de este cabello, la tendencia a amarillear, consecuencia del efecto que factores medioambientales como el humo del tabaco y la contaminación tiene en este tipo de pelo. Esto se consigue aplicando champús con pigmentos grises o plateados y productos que contengan ingredientes (coenzimas, aminoácidos) con efecto antienvejecimiento.

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