Más volumen en el pelo: ese el deseo compartido por una mayoría inmensa de mujeres, independientemente de su edad, tipo de pelo o estilo de peinado. Y es que las melenas abundantes y voluminosas son casi una excepción en el panorama capilar femenino, sobre todo a partir de determinada edad. En efecto, a partir de los 40-45 años, un buen número de mujeres observa cómo empieza a tener poca densidad de pelo, lo que a su vez hace que este se vuelva más fino, quebradizo y difícil de manejar. Tanto las hormonas como el proceso natural de envejecimiento tienen mucho que ver en este “adelgazamiento” capilar. Pero hay otros factores que también favorecen que el cabello pierda volumen.

El empleo de determinadas técnicas (abuso de planchas, secadores y demás), la cosmética inadecuada (los cabellos finos y sin volumen necesitan productos específicamente formulados para esta tipología) o determinados cortes y estilismos también favorecen que el cabello luzca apelmazado y sin volumen. Por suerte, hay una serie de pautas y prácticas que pueden solucionar este problema: recurrir a productos de styling con propiedades voluminizadoras (“levantan” las raíces y añaden cuerpo al cabello); utilizar cosmética capilar específica para cabellos finos y sin volumen, que incorpora ingredientes redensificantes, los cuales añaden grosor a la fibra capilar; llevar cortes a capas; secar el cabello con la cabeza hacia abajo…

Además de estos hábitos diarios, que consiguen añadir volumen al peinado habitual, hay otras opciones para añadir “volumen exprés” al peinado. Es el caso de las extensiones, una técnica que se ha ido perfeccionando con el tiempo y que permite “aumentar” la melena en cuestión de pocos minutos. En las situaciones en las que se quiere lucir un moño o recogido glamuroso, un buen recurso es utilizar un postizo en el pelo que, además de aportar volumen, añade consistencia al peinado y hace que éste se mantenga durante más tiempo.

Si lo que se busca son soluciones más duraderas, una estupenda opción es la que ofrecen los Sistemas Svenson, diseñados tanto para disimular los problemas de caída capilar como para añadir cuerpo y volumen a los cabellos finos, lacios y escasos. Este sistema consiste en la integración de cabello natural (que se obtiene a partir de una muestra del cabello para conseguir el mismo color y textura) con el propio cabello de la persona, entrelazándolo con él y fijándolo mediante un trenzado en la base del cuero cabelludo. Las ventajas de este método son muchas: el resultado es totalmente natural (evitando así el “efecto postizo” de algunas técnicas); el cabello integrado se puede lavar, tratar y peinar de la misma forma que el natural; es una solución mucho más cómoda y duradera que otras, como las extensiones, y permite realizar todo tipo de peinados y estilismos.

 

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