Durante años, los dermatólogos y expertos en el cuidado del cabello han tenido que rebatir periódicamente la creencia popular de que lavarse el pelo en exceso resulta perjudicial. Recientemente, una tendencia emergente ha empezado de nuevo a popularizar las bondades de no usar champú, que es la idea en torno a la que se estructura una nueva moda “eco” denominada “No-poo(el término es resultado de un juego de palabras en inglés, idioma en el que shampoo es champú y poo significa, literalmente, “caca”).

Una de las razones del resurgir de esta corriente se encuentra en el éxito alcanzado por la británica Lucy Aitken, quien a través de su blog Happy Hair: the definitive guide to giving up shampoo (“Pelo feliz: la guía definitiva para abandonar el champú”) contó, en primera persona, cómo había sido la experiencia de pasar 24 meses sin aplicar champú sobre su pelo. Según la autora, tras adoptar este hábito, su cabello es ahora más fuerte y se encuentra más sano que cuando utilizaba este producto capilar. Paralelamente a este testimonio, son muchas las voces que promueven el no elegir champú para lavar el cabello y sustituirlo por otros productos como el agua sola, el bicarbonato, el vinagre, la miel o determinados aceites esenciales. La principal razón que esgrimen para justificar este cambio son los potenciales efectos negativos que los ingredientes químicos del champú producen en el pelo. También sostienen que, al no usar champú, el pelo produce menos grasa, por lo que se mantiene limpio durante más tiempo.

Los expertos ya han lanzado la voz de alarma respecto a esta nueva moda. Así, desde la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), se advierte de que el uso de las sustancias sustitutas que promueve esta tendencia aumenta el riesgo de infecciones en el cuero cabelludo. Respecto a la producción de grasa, señalan que, si  bien un lavado excesivo e inadecuado puede aumentar la producción de sebo, prescindir totalmente del lavado no frena la producción de esta sustancia, sino que la cantidad de grasa presente en el cuero cabelludo de cada persona está determinada hormonalmente, independientemente de las veces que se lave el pelo.

Además, los dermatólogos advierten que el bicarbonato tiene un pH más alcalino que el del cuero cabelludo, por lo que puede producir irritación y, además, su uso continuado puede llegar a decolorar el pelo. Lo importante según los expertos es utilizar un producto que se adapte a la tipología capilar y al problema concreto (grasa, caspa, sequedad) que el pelo puede presentar.

Asimismo, hay que tener en cuenta que en el buen estado capilar intervienen otros factores, entre ellos, cómo cepillarse el cabello, minimizar tratamientos agresivos y utilizar productos que contengan ingredientes reparadores como el ácido hialurónico para el pelo que, en contra de los que propugna los adeptos al “No-poo”, no resultan en absoluto perjudiciales para la salud capilar.

 

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