Todo el mundo habla de él y los foros de las páginas de internet que abordan temas de belleza y de aquellas especializadas en la caída del cabello están llenos de alusiones a este producto. Si hay una sustancia que está triunfando  entre las novedades en salud capilar, esa es el champú de caballo. ¿Las claves de su éxito? Sus propiedades regeneradoras y nutritivas.

Pero, ¿qué es lo que hace distinto a este champú, inicialmente destinado al uso animal, de la amplia variedad de productos y novedades formuladas para la salud capilar? Fundamentalmente, su elevado contenido en biotina, nombre que recibe una vitamina hidrosuluble perteneciente al grupo B, concretamente la B7, que interviene en numerosos procesos del organismo entre ellos, el mantenimiento de la salud del cabello, de las uñas y de la piel. De hecho, está demostrado que su carencia es una de las causas que se esconde detrás de muchas alopecias y otros problemas capilares como, por ejemplo, la caspa.

La biotina, en combinación con el zinc, forma parte de la formulación de la mayoría de los tratamientos que, consumidos por vía oral, se suelen recomendar en aquellos casos en los que el cabello comienza a caerse más de la cuenta. Algunas de las líneas de champú Svenson también la incluyen entre sus componentes.

Entre los efectos que esta sustancia tiene en la salud capilar destaca la mejora de la calidad de las estructuras de queratina, fortaleciendo por tanto el cabello y previniendo todos los problemas relacionados con la fragilidad del mismo: desde las puntas abiertas hasta la caída del pelo.

El champú de caballo que se comercializa suele estar formulado con ingredientes de origen natural. La pregunta es: ¿está el champú de caballo indicado para todo tipo de cabello? El panel de expertos de Svenson recomienda siempre, ante la duda, consultar a un dermatólogo o tricólogo antes de introducir alguna sustancia nueva en los tratamientos capilares habituales, algo aún más importante en este caso, en el que se trata de un producto que fue creado inicialmente para los caballos y no para las personas.

Una curiosidad final que puede contribuir a explicar el porqué del éxito de este producto: los caballos tienen el pelo tres veces más grueso que los humanos, lo que da una idea de la cantidad de biotina y otros ingredientes que forman parte de la formulación del champú de caballo. Sin embargo, también es reseñable que los caballos no padecen alopecia… independientemente de que usen o no champú.

 

 

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