El
pelo alisado es tendencia y todo apunta a que lo va a seguir siendo
durante una larga temporada. La cosmética alisadora y antiencrespamiento es
actualmente la más demandada y el look “liso pero suelto” es el que triunfa.
Sin embargo, lucir el estilo de moda supone pagar un “peaje” en forma de
técnicas que pueden dañar la salud capilar e incluso favorecer la aparición de
problemas como perder pelo. Es el caso del brushing (alisar el cabello
con la ayuda del secador y un cepillo redondo) y las planchas
para el pelo
. Otro de los efectos negativos del
look alisado es que
el pelo queda sin
brillo.


Para
minimizar estos efectos y no sacrificar el cuidado del pelo, la
mejor arma es utilizar los productos de peinado o styling, que facilitan el
acabado liso y, además, proporcionan una barrera protectora entre la cutícula y
las temperaturas elevadas que desprenden tanto las planchas como el secador. La misión de estos cosméticos es la de “envolver” la
fibra capilar, protegiéndola así de los efectos negativos de estas técnicas.
Para ello incluyen ingredientes como el extracto hidratante de seda, que
protege y nutre a la vez. Se aplican sobre cabellos húmedos, antes de que estos
entren en contacto directo con la fuente de calor. 

Las mejores opciones para los cabellos lisos son los geles, cremas
o sprays, que proporcionan una película que hace que estos cojan más “cuerpo” y
el peinado dure más. Para los cabellos rizados, funcionan muy bien las espumas
y los acondicionadores sin aclarado, cuyo objetivo, además de proteger frente
al calor, es conseguir que el rizo coja más “muelle”.

En el caso del brushing, además del uso de estos productos, el secreto para no dañar el
cabello en exceso es mantener la distancia entre este y el secador. En cuanto a
las planchas, se aplican siempre sobre cabellos lavados, acondicionados,
desenredados y ya secos, trabajándolos mechón a mechón. Debido al contacto tan
directo que existe entre la cutícula y el calor que desprende, es fundamental
aplicar siempre un producto protector que actúe a modo de barrera y minimice
los efectos negativos de esta técnica.

Un
truco: para conseguir un liso perfecto sin castigar demasiado el pelo, hay
que aplicar una crema alisadora sobre el cabello secado previamente con toalla
y después, con un cepillo plano, peinarlo hacia abajo. Reservar la aplicación
de las planchas solo para algunos mechones de la raíz (ahuecándolos y
elevándolos hacia arriba) y las puntas.
Como broche final, y aunque existe
la falsa creencia de que es malo usar laca, se puede rociar el cabello
con este producto (elegir una laca de fijación media y huir de las
extrafuertes). Se añade así un plus de protección y se evitan los
encrespamientos.

 

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