7409328932_f4601ceb2aCorte,
técnica de peinado, color… son muchos los aspectos que centran la atención del
cuidado capilar. Casi semanalmente surge una nueva técnica, producto o
tendencia cuyo objetivo es sacar todo el partido al cabello, según su tipología
y el tipo de problema que presente y, también, las pasarelas “dictan” qué es lo
que se lleva en el terreno de la estética capilar. Sin embargo, las claves para
conseguir lucir un pelo bonito y
sano residen en su mayoría en los cuidados cotidianos y los hábitos de higiene
que se sigan.

Uno
de los aspectos que hay que tener más en cuenta en este sentido es
cómo
lavarse el pelo
y, sobre todo, acertar al elegir
el champú más adecuado al tipo de cabello
que se tenga
(fino, liso, rizado, graso, seco, con caspa…). Al igual que ocurre con la piel del rostro, el pelo requiere productos
que incluyan ingredientes específicos para nutrir, eliminar el exceso de grasa,
frenar la caída o añadir densidad, por ejemplo
. También es importante que
el resto de los productos aplicados sobre el cabello (acondicionador,
mascarilla, productos de styling…) sean específicos para el tipo de cabello.
 

En
cuanto a la frecuencia de lavado, y contrariamente a lo que afirman muchas
falsas creencias, los expertos son
unánimes: hay que lavar el cabello siempre que esté sucio. De hecho, la
principal seña de identidad de un pelo bonito es su limpieza
. La forma en
la que se aplica el champú también es importante: no hay que pasarse ni por
exceso ni por defecto respecto a la cantidad de producto. La medida “estándar”
es el tamaño equivalente a una nuez (más en el caso de los cabellos largos)
aplicada en la palma de la mano, nunca directamente sobre el cabello, y favorecer la aplicación mediante un suave
masaje con la punta de los dedos sobre el cuero cabelludo. El enjuague,
evitando el agua muy caliente, es fundamental para eliminar todo resto de
producto y conseguir así que el pelo quede suelto y brillante.

Tan
importante como el lavado y la higiene es
cómo
cepillar el cabello
. Para ello, hay que dedicar tiempo a
seleccionar el peine y cepillo más adecuados tanto a la circunstancia como al
tipo de pelo. Así, por ejemplo, para desenredar el cabello después de lavarlo
lo más adecuado es utilizar peines con dientes curvos y espaciados; para peinar
el cabello una vez seco van muy bien los cepillos de forma rectangular,
mientras que para el “brushing” (alisado) se recurre a los cepillos redondos.
 

Otros “secretos” para potenciar el
buen estado capilar son recurrir a tratamientos reparadores (serums,
mascarillas) cuando el cabello esté dañado, seco o desvitalizado (después del
verano, por ejemplo); cortar las puntas regularmente, para mejorar su aspecto;
evitar en la medida de lo posible tratamientos agresivos como las permanentes o
las decoloraciones; y usar con moderación las planchas y el
secador.

 

FOTO:
http://www.flickr.com/photos/breathezenspray/7409328932/

 

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