El verdadero problema del cabello graso no reside en el pelo en sí mismo sino en el cuero cabelludo, y es allí donde hay que plantarle cara. El cuero cabelludo produce, entre otras sustancias, grasa (sebo), que es necesaria para el correcto crecimiento del cabello. Pero por causas de distinto tipo (predisposición genética, alteraciones hormonales, una alimentación excesivamente rica en alimentos grasos), esta producción puede ser mayor de la habitual, dando lugar a un pelo con grasa, de aspecto opaco, sin vida, con poco volumen y tendencia a lucir sucio, aunque se haya lavado recientemente.

El gesto básico para tratar este tipo de cabellos es utilizar productos específicamente formulado para combatir el exceso de grasa, un criterio que hay que tener muy en cuenta no sólo al elegir el champú sino también el resto de cosméticos capilares (acondicionador, mascarilla, productos de styling…). La razón es que en la producción excesiva de grasa se desencadena una especie de círculo vicioso: cuando el cuero cabelludo se lava con un producto inadecuado, se puede eliminar, junto con el exceso de grasa, otros aceites necesarios para el correcto funcionamiento capilar. El organismo, como reacción a ello, produce aún más sebo para sustituir a los aceites naturales perdidos, de ahí la necesidad de utilizar formulaciones que incluyan ingredientes equilibrantes.

Además de usar productos cosméticos específicos, es importante la forma de aplicarlos. En el caso del champú antigrasa, (y, también, de cualquier otro champú que se alterne con él), es fundamental enjuagar bien durante un mínimo de 30 segundos (los restos de productos son los principales enemigos del pelo con grasa). Hay que evitar el agua excesivamente caliente, que puede exacerbar la producción de grasa, y lo ideal es terminar el aclarado con agua fría.

En el caso del acondicionador, aunque éste sea específico para el cabello graso, debe aplicarse sólo en largos y puntas, evitando la raíz en la medida de lo posible. Los productos de styling han de usarse con moderación y en una cantidad mínima, ya que todos tienden a engrasar el cabello. Es importante eliminar cualquier resto o exceso cepillando el cabello antes de lavarlo, pues los ingredientes de estos cosméticos se adhieren con mucha facilidad a la fibra capilar y no siempre es fácil “desprenderlos” solo con champú.

Así mismo, se recomienda secar el cabello al aire libre siempre que sea posible y no abusar de las planchas ni del secador, técnicas en las que la elevada temperatura puede aumentar la producción sebácea. También hay que evitar tocarse continuamente el cabello, un gesto que realizan muchas personas y que contribuye a engrasar el pelo. Y vigilar la dieta: el tipo de alimentación tiene una relación directa sobre el estado del cabello, así que es importante asegurarse la ingesta adecuada de nutrientes como la biotina, los ácidos grasos omega 3 y la vitamina A, que son esenciales para el correcto funcionamiento del cuero cabelludo.

 

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