11340515156_dc27734254_cPrácticamente a diario se conoce un nuevo efecto negativo del tabaco en el organismo. Y es que las cifras cantan: el tabaquismo es la causa principal del 20% de las muertes por enfermedades cardiovasculares, del 30% de los fallecimientos por cáncer y del 80% de las defunciones por EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica). Pero, además, el hábito de fumar tiene consecuencias muy negativas a nivel estético, ya que incide directamente sobre el estado de la piel;  de hecho, es uno de los principales factores implicados en la aparición prematura de arrugas y la pérdida de hidratación y elasticidad. Y, de la misma manera, el cabello también acusa estos efectos negativos. 

La nicotina y otras sustancias contenidas en los cigarrillos inciden directamente sobre el cuero cabelludo, alterando la formación de nuevo cabello. La nicotina, concretamente, favorece la vasoconstricción del folículo piloso, lo que tiene como resultado un pelo débil.  Esta sustancia también actúa negativamente sobre los mecanismos implicados en la producción de estrógenos (hormonas femeninas), lo que a su vez produce atrofia cutánea y sequedad, dos circunstancias que favorecen la pérdida de cabello. 

El humo del tabaco, por su parte, es uno de los principales enemigos de la cutícula capilar, dando como resultado un pelo sin brillo, y también afecta al cuero cabelludo, ya que está demostrado que el humo de los cigarrillos aumenta el número de radicales libres, elementos químicos que dañan las membranas de las células, propiciando el envejecimiento prematuro de la piel, incluida la del cuero cabelludo. Por otro lado, no hay que olvidar que una de las principales características de las personas fumadoras es el pelo con mal olor.

Para minimizar los efectos negativos del hábito tabáquico sobre el cabello hay una serie de hábitos y cuidados muy efectivos. La limpieza del cabello es fundamental para eliminar todo rastro tanto de humo como de las sustancias contenidas en los cigarrillos. Para aumentar el brillo del cabello, hay que evitar el abuso de espumas, gominas, lacas y otros productos que, en combinación con el humo del tabaco, “asfixian” literalmente a la cutícula capilar. Los masajes sobre el cuero cabelludo, aprovechando en momento de la aplicación del champú y realizados con la punta de los dedos y con ligeros movimientos circulares, suponen una de las mejores estrategias para reactivar la circulación del cuero cabelludo, contrarrestando así los efectos negativos de la nicotina a nivel vascular. Las ampollas revitalizantes también son muy efectivas en este sentido. Las mascarillas, los serums y otros productos capilares reparadores son tratamientos muy recomendados para blindar al cabello frente al tabaco.

Y, por supuesto, no hay que olvidar que la mejor estrategia, tanto para el pelo como para el resto del organismo, es dejar de fumar. Algunos consejos para conseguirlo son fijar una fecha definitiva para decir adiós al tabaco; deshacerse de mecheros, ceniceros y demás enseres relacionados con este hábito; practicar ejercicio y evitar en la medida de lo posible los entornos que “inciten” a fumar.

 

FOTO: János Csongor Kerekes

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