Sequedad y otras alteraciones en la piel; hinchazón; cambios en el estado de las uñas… Los efectos de los tratamientos de quimioterapia a nivel estético son varios, pero sin duda es la caída del cabello el que produce un mayor impacto no solo físico sino también emocional en los pacientes de cáncer, especialmente a las mujeres. Y es que hay que tener en cuenta que en esta situación el pelo, que tan importante papel juega en nuestra imagen, se puede caer prácticamente de un día para otro.

Por suerte, cada vez hay más profesionales concienciados con todas estas circunstancias derivadas del hecho de perder pelo por cáncer y que ofrecen a estos pacientes consejos y trucos prácticos que les permiten prepararse para esta situación (transitoria, algo que siempre hay que tener en cuenta) y adaptar a ella sus cuidados cosméticos, con el objetivo de normalizar la imagen lo máximo posible.

Svenson, en colaboración con distintas asociaciones de pacientes con cáncer, realiza talleres informativos para que las personas afectadas por la pérdida del cabello conozcan qué cuidados pueden realizar y aprendan trucos estéticos para minimizar el impacto de la pérdida de cabello durante el tratamiento oncológico. (Para obtener más información sobre estos talleres, contactar con Svenson).

taller sobre oncología - Svenson

Una de las primeras pautas en este sentido es la de “adelantarse” al cambio, cortándose gradualmente el cabello e ir adoptando, en la medida de lo posible, un nuevo estilo para que, de esta forma, cuando llegue el primer ciclo de la quimioterapia, el paciente ya se haya habituado a un “look corto” y el impacto sea menor. Conocer las últimas tendencias y pedir consejo a los expertos para adaptarlas al nuevo estilo capilar es algo que tiene efectos muy positivos sobre la autoestima.

Otro aspecto muy importante es el manejo del cuero cabelludo que, además de estar ahora más expuesto, también acusa la sequedad cutánea que producen estos tratamientos. Para ello, hay que extremar los cuidados hidratantes, aplicando sobre él una o dos veces al día cremas no excesivamente grasas y con un pH 5.5, de forma que se mantenga el equilibrio natural de la piel de esta parte del cuerpo. Una buena opción natural para conseguir este efecto es el aceite de rosa mosqueta o el aceite de amaranto: basta con unas gotas, aplicadas mediante un suave masaje, para rehidratar adecuadamente la zona.

También es importante evitar gestos como friccionarlo (al secarlo con una toalla, por ejemplo); usar agua muy caliente o muy fría (lo ideal es que esté tibia) o aplicar productos que contengan alcohol o cualquier otro componente que pueda resultar agresivo.  Lo más adecuado en estos casos es lavarlo con un champú con un pH neutro y un bajo nivel de detergente, para asegurar los niveles adecuados de hidratación.

Una vez que se produce la caída, el primer recurso de muchos pacientes es utilizar un pañuelo y también en este aspecto, el consejo de los expertos puede ser muy útil para saber las diferentes formas y estilos en los que se puede colocar este complemento.

Pero sin duda, la opción elegida por la mayoría de las personas es recurrir a las pelucas oncológicas. Con ellas se consiguen resultados excelentes y su diseño se ajusta perfectamente a la piel. Hay que considerar que las proporciones de cada rostro deben ser tenidas muy en cuenta para conseguir la peluca y el peinado que más favorece a cada persona.

Svenson aplica un descuento permanente a las personas que se encuentren en tratamiento oncológico y descuentos adicionales para quienes pertenecen a las asociaciones contra el cáncer con las que Svenson mantiene acuerdos.

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