1430785781_9f887ab208Tintes, permanentes, desrizados, alisados… Son pocas las personas que no han recurrido alguna vez a estas técnicas que tienen como objetivo cambiar la estructura o color del cabello natural. Aunque tanto los métodos como los productos empleados en estos procedimientos han evolucionado mucho en los últimos tiempos y son menos agresivos que antaño, la mayoría de ellos incorporan en mayor o menor medida sustancias químicas que son precisamente las que permiten conseguir la transformación del color, el alisado, los rizos, etc.

¿Cómo afectan estos productos químicos en el pelo?  Los efectos dependen fundamentalmente de dos factores: la frecuencia con la que se somete al cabello a la acción de estas sustancias y, sobre todo, los cuidados tanto previos como posteriores que se aplican al cabello para paliar o minimizar los efectos negativos de estas técnicas. Está comprobado que el uso continuado de productos agresivos unido a unos cuidados inadecuados, además de deteriorar el aspecto del cabello, puede acelerar su caída. Por tanto, hay que espaciar en el tiempo la aplicación de estas técnicas y, muy importante, evitarlas en caso de que el cabello esté excesivamente dañado y deteriorado.

El tinte, por ejemplo, incorpora componentes químicos que penetran en la estructura capilar a través de la capa más externa. Las nuevas formulaciones utilizan sustancias menos agresivas para esta capa, la cutícula (que es la principal perjudicada  por estos tratamientos), pero nunca hay que perder de vista que el tinte siempre supone someter al cabello a un proceso agresivo, por lo que es necesario utilizar champús, acondicionadores y mascarillas específicos para este tipo de cabello.

En cuanto a la permanente, se trata de un procedimiento por el que se emplean sustancias químicas para romper los enlaces que se encuentran en el interior del cabello y que le dan forma. Sin duda, se trata de una de las técnicas más agresivas a las que se puede someter a la estructura capilar, de ahí la importancia de preparar al cabello mediante un “programa intensivo” previo, basado en el uso continuo de mascarillas y otro productos capilares reparadores del cabello y utilizar productos específicos para cabello permanentado después de realizar esta técnica.

Las antiguas técnicas de alisado, basadas en el desrizado del cabello también ocupaban un lugar destacado en el “ranking” de tratamientos agresivos para el cabello, ya que empleaban potentes ingredientes químicos que, de forma similar a lo que ocurre en la permanente, pero a la inversa, “eliminan” el rizo del cabello. Afortunadamente, esta técnica está siendo poco a poco sustituida por otras mucho más saludables para el cabello, como el alisado con queratina, que permiten lucir un cabello libre de encrespamientos y, a la vez, sano y manejable.

Por tanto, si se desea acudir a algunas de estas técnicas para alterar la estructura natural del cabello, es muy importante tener en cuenta el “peaje” a pagar: extremar los cuidados capilares.

 

FOTO:  pudgeefeet

 

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