Cambiar
de aspecto, potenciar el color natural, cubrir las canas… Los tintes
de pelo
son desde tiempos inmemoriales unos
excelentes aliados de la belleza capilar. Ya en el Antiguo Egipto, las
mujeres transformaban el color de sus cabellos con pastas elaboradas a base de
sustancias naturales. Desde ahí, la coloración capilar ha evolucionado mucho y
hoy en día es muy sencillo alterar el color natural en tan solo 20-30 minutos.
Además, las nuevas fórmulas incluyen ingredientes que resultan mucho menos
agresivos para la salud del cabello. Sin embargo, siempre que se recurra a este
tipo de tratamiento, hay que tener en cuenta una serie de consejos
capilares
.

El
primero de ellos es conocer estado en el que se encuentra la cutícula antes
de aplicar los tintes de pelo.
Si ésta está estropeada, el cabello tiende a lucir opaco y los matices
de color pierden brillo, dado que la luz se reflejará en todas las direcciones
debido a la aspereza del cabello
, que deja de “actuar” como una superficie lisa. De ahí que sea tan
importante preparar debidamente el cabello antes de someterlo a una coloración,
sobre todo si ésta contiene amoniaco, añadiéndole un plus de nutrición e
hidratación mediante el uso de mascarillas y cremas acondicionadoras que aseguren la belleza
capilar

En segundo lugar, es importante elegir el tipo de
coloración más adecuada los gustos y necesidades entre la amplia gama de tintes
de pelo que existe en la actualidad
: permanente, basada en la oxidación,
que decolora y colorea simultáneamente el tono natural de los cabellos y cubre
totalmente las canas; semipermanente, cuyo resultado de color desparece
progresivamente con los lavados (generalmente 5 o 6) de modo que finalmente el
cabello recupera su color inicial; y tono sobre tono, que se encuentra a medio
camino entre los otros dos tipos: es de carácter duradero, pero carece de
amoniaco, por lo que el efecto es más suave y evita la aparición del llamado
“efecto raíz. 

Y, sobre todo, no perder nunca de vista que el uso de
tintes de pelo siempre supone someter al cabello a un proceso agresivo, por lo
que es necesario utilizar champús, acondicionadores y mascarillas específicos
para cabellos teñidos. El uso de un producto muy agresivo y unos cuidados inadecuados
puede precipitar el proceso de perder pelo. Los expertos recomiendan a los cabellos teñidos
utilizar un champú con pH ácido ya que, al emplearse en las coloraciones
productos que tienen un  pH alcalino para
abrir la cutícula y depositar en ellos el color, la mejor estrategia para
devolver el equilibrio al cabello son los 
productos con el pH contrario (esto es, ácido)
.  Estas formulaciones ayudan  a cerrar la cutícula, permitiendo así retener
el color y restaurar la suavidad perdida. Otro gesto muy recomendable en este
sentido es aplicar un último enjuague con agua fría.

 

/

 

Compartir →