Estadísticamente, los primeros cabellos blancos (las canas) aparecen entre los 34 y los 42 años. Esta pérdida de color del cabello forma parte del proceso natural de envejecimiento, aunque no siempre tiene que ver con la edad de la persona. Lo cierto es que son pocos los que “se resignan” a lucir canas a edades tempranas, y buscan la ayuda de los tintes de pelo con el objetivo de camuflarlas.

Pese a tratarse de un proceso natural, cuya explicación se basa en el cese de la producción de las células responsables del color capilar, los melanocitos, existen muchas ideas erróneas y mitos respecto a las canas; su origen su aparición, la forma en la que hay que cuidarlas…. Tal vez el error más extendido sea el de que no es bueno arrancarse las canas porque, si no, éstas aumentan. La base de esta idea es totalmente errónea ya que lo único que diferencia al pelo cano de otro normal es la ausencia de color; la fases de crecimiento-caída son similares a las del resto de los cabellos.  Por la misma razón, no tiene sentido la creencia de que “las canas no se caen”, otro de los mitos sobre las canas más populares.

Los distintos tipos de tintes se ajustan a la estética más actual y cubren las canas en mayor o menor medida, según el tipo de coloración de que se trate. Sin duda, para camuflarlas totalmente, la mejor opción es la coloración permanente, que cubre las canas al 100 por cien, no se elimina con el lavado y cuya acción dura hasta que vuelven a crecer las raíces. Los tintes de pelo que aportan coloración tono sobre tono, cubren hasta un 50 por ciento las canas que están bien repartidas. La coloración semi-permanente, también llamada directa, desaparece progresivamente con los lavados y es la opción para disimular las primeras canas, ya que las cubre en hasta un 30 por ciento.

Son muchas las personas, tanto hombres como mujeres, que empiezan a teñirse a raíz de la aparición de los primeros cabellos blancos, sin haber recurrido nunca antes a los tintes de pelo, de ahí que tengan miedos y reparos cuando empiezan a utilizar este tipo de productos. Por suerte, las nuevas coloraciones en general y los tintes de pelo permanente en particular incluyen en sus formulaciones  moléculas “inteligentes”, que dejan actuar a los colorantes con libertad, pero conservando siempre la estructura del cabello y modulando la acción del oxidante. Con ello se asegura el buen estado del pelo teñido y se previene uno de los “efectos secundarios” más relacionados con estos productos: el mayor riesgo de sequedad del cabello.

Para empezar a “tomar contacto” con la estética de los tintes cuando el objetivo es disimular la aparición de las canas, los expertos recomiendan las mechas y los reflejos, dos buenos recursos para “camuflar” los cabellos blancos cuando estos aún no son muy abundantes.

Por tanto, no hay que arrancarse las canas ni caer en la trampa de otros mitos sobre las canas: se puede optar por teñirlas… o por lucirlas en todo su esplendor, algo que también puede resultar muy favorecedor.

 

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