4733485817_7114436897_zAl igual que ocurre con la piel, los efectos del sol sobre el cabello pueden llegar a ser muy nocivos si no se le protege adecuadamente frente a la acción de los rayos UV.  Y esta protección, recomendada durante todo el año, debe  extremarse aún más en los meses de verano, ya que tanto los rayos solares como otros factores asociados a esta estación del año (el cloro, la sal, el viento…)perjudican de una u otra manera la estructura capilar, sin aportar beneficio alguno. Además de recurrir a los productos específicos para la protección capilar frente al sol, una de las mejores estrategias para blindar al cabello frente a los rigores del verano es cubrirlo, esto es, usar gorro o ponerse un pañuelo en el pelo.

Es cierto que la exposición del cabello al sol produce, desde el punto de vista estético, unos atractivos reflejos dorados que favorecen a las melenas naturales. Pero en el caso de los cabellos teñidos y de aquellos que están muy castigados (debido al uso de tintes, moldeadores, alisados con planchas, abuso del secador…) el principal daño que produce la conjunción de los rayos UV con otros factores es la oxidación, haciendo que la cutícula (la capa externa) se abra y se altere su tono y dando lugar a una cabellera áspera, opaca y poco flexible. A ello hay que unir la deshidratación que el sol produce en el cabello: las radiaciones solares “absorben” el agua, presente en un 10 por ciento de la queratina, la principal proteína capilar, y que en verano tiende a evaporarse. Como consecuencia de esta deshidratación el pelo se reseca y la fibra puede llegar a romperse, lo que deteriora notablemente el estado del cabello y, en algunas situaciones, puede favorecer que se llegue a perder pelo.

Los más perjudicados por esta acción solar son los cabellos secos, pues acusan  especialmente la pérdida de sebo. Y, contrariamente a lo que pueda parecer, los cabellos grasos tampoco salen excesivamente bien parados: el calor acelera la producción de grasa y favorece la transpiración. ¿Cómo proteger el cabello frente a estos factores? En primer lugar, preparándolo adecuadamente antes de la exposición solar, mediante la aplicación de serums y mascarillas que pongan a punto los cabellos más dañados. La segunda estrategia es recurrir a las gamas fotoprotectoras específicas para el cabello que funcionan de forma similar a los solares que se aplican sobre la piel. Y sobre todo, cubrir el cabello, aunque sea parcialmente, con gorros, viseras o pañuelos, para así potenciar la protección frente a los rayos UV.

Otro gesto de protección capilar (además de las importantes funciones que desempeña desde el punto de vista de la seguridad vial) es el uso del casco cuando se viaja en moto. En este sentido, la creencia de que el uso del casco de la moto favorece la caída del cabello es totalmente falsa y carece de cualquier base científica.

 

FOTO: Mooganic

 

 

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